Recupera tu vieja cafetera italiana

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Cafetera italiana
IMAGEN: voraorn (freedigitalphotos.net)

 

Por mucho que la tecnología avance y aparezcan nuevos modelos eléctricos en el mercado, todavía la palabra cafetera es sinónimo para muchos de cafetera italiana, también conocida como cafetera moka. Y es que este recipiente, cuyos orígenes se remontan a principios del siglo XIX, sigue ofreciendo un exquisito café italiano; el espresso más genuino.

Pon a funcionar tu cafetera italiana, paso a paso

Que su sencillo funcionamiento no te lleve a engaño. No es fácil sacarle todo el partido a una cafetera italiana. Así que si quieres saborear el mejor y más tradicional espresso sigue estos pasos. ¡Un sorbo de este café y te trasportarás al mismísimo Nápoles sin salir de casa!

  1. Elige un buen café. Como en cualquier otra cafetera, optar por un café inadecuado puede arruinar cualquier intento por degustar una buena taza de café. Busca una mezcla especialmente diseñada para hacer espressos.
  2. El agua, mejor mineral. Suele decirse que la clave del éxito del auténtico café napolitano es la calidad y pureza de su agua. Así que si, como a la mayoría de nosotros, Nápoles de pilla un tanto lejos, lo mejor es que uses agua mineral para rellenar la cafetera.
  3. Llena la cafetera de agua en su justa medida. Abre tu cafetera italiana, retira el filtro y llena el depósito de agua sin quedarte corto ni pasarte. Esto es imprescindible para obtener un buen resultado final. ¿Cómo sabemos cuál es el punto óptimo? Normalmente estas cafeteras traen una especie de tornillito, que en realidad es una válvula de escapa para el vapor, u otra marca fácilmente diferenciable. Agrega agua hasta ahí, no más.
  4. Llena el filtro de café. Este es otro de los pasos críticos, y aunque parezca lo contrario, tiene su arte. Hay que añadir café de forma que forme una “montañita” y quede apunto de rebosar. No hay que presionar ni compactar el café. Tan solo podremos ponerlo a ras de la cafetera moviendola hacia los lados o dándo golpecitos con una cuchara.
  5. Cierra la cafetera. Coloca la parte superior y enróscala para que quede perfectamente ajustada al cuerpo inferior.
  6. Pon la cafetera en el fuego. La temperatura debe ser constante, sin grandes cambios, y no muy alta. A más calor, más amargo será el resultado, así que tendrás que probar varias veces antes de dar con el punto exacto. Una vez que oigas que el agua empieza a hervir, espera unos 15 segundos y luego baja la intensidad lentamente. Espera a que el café termine de salir al completo (lo sabrás cuando el silbido de la cafetera esté en su máxima intensidad).
  7. Remueve el café. Este es un truco poco conocido pero muy recomendable. Cuando el café esté listo, levanta la tapa y remuevelo antes de servirlo. Así conseguiremos un resultado homogéneo y que todas las tazas estén igual de concentradas.

Después de todos estos pasos, ya estarás listo para disfrutar de un auténtico espresso italiano, y de la forma más tradicional posible: con tu cafetera italiana de siempre.

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